Al mar...
Mis pensamientos me han traído de vuelta al mar. Enciendo otro cigarro mientras cae la noche. Los porteños corren a refugiarse de el gigante en los bares, la oscuridad es como una cortina que tienden en la playa y que ahora me sirve de refugio. Se alejan los pescadores, se van los turistas, alguna que otra pareja distraída se queda a enamorarse, la brisa de Puntarenas es un canto de sirenas que los atrae a este olvido con el que me cobijo, pero esta noche deseo soledad, fumar, emborracharme de arena y sal, hoy soy territorial y extiendo sobre mí un aura de temor que los aleje, el mar ruge y se altera conmigo, aunque seguimos tranquilos, sentados cada uno en su sitio. Cierro los ojos y levanto la cara en mi ritual mientras pasan de lejos buscando un parque con más luz que la chinga que se enciende cuando la respiro, creo que nos quedamos solos, me relajo un poco más, ahora puedo estirarme, le doy un par de subidas más al cigarro hasta que el calor llega a mis dedos; tiro la chinga a ...